sábado, 5 de junio de 2010

Las metáforas del mundo on line (8)

Novedoso dispositivo de lectura para quienes tienen paroxismo por las TIC


viernes, 14 de mayo de 2010

Las metáforas del mundo on line (7)

Los cambios en Google. ¿Hacia dónde van?

Artículo publicado en Crónica de Hoy
Ya lo había leído en algunos blogs y también me pasaba en algunas incursiones fallidas dentro de ese monopolio de búsqueda de datos llamado Google, pero no tenía elementos para confirmarlo. Ahora sí: los criterios de indexación del motor de búsqueda más poderoso del planeta están cambiando y me temo que ya no son tan flexibles. Hay modificaciones que están afectando cierto tipo de rastreo. Al margen de los cambios cosméticos en la barra lateral izquierda: idexación de imágenes, videos, blogs, noticias o foros de discusión de las palabras clave tecleadas, el buscador con más usuarios del planeta, no está arrojando los resultados que cierto tipo de internautas requieren. No sé a qué obedezca ese cambio, pero puedo documentarlo, primero con una anécdota y después con un experimento.

La anécdota
Todo empezó cuando un amigo me pidió un vínculo a un artículo que escribí sobre el autor de La ciudad y los perros. Recurrí al método que suelo utilizar en búsqueda avanzada y tecleé la frase exacta del título del artículo que memoricé: “vargas llosa y el nobel de literatura”. Sin embargo, la respuesta ofrecida por el buscador me ofreció seis vínculos con el mismo contenido noticioso: un encuentro sostenido entre Vargas Llosa y José Saramago en la isla de Lanzarote, coincidente, por supuesto, con la frase tecleada. Con Bing me pasó lo mismo y aunque la noticia era la misma, los vínculos fueron siete replicados en páginas de varios diarios y algunos blogs. Recurrí entonces a Yahoo y para mi sorpresa había treinta y ocho vínculos entre los que se encontraba mi artículo que felizmente recuperé en formato binario para compartirlo con mi cuate. Hasta aquí todo queda en el terreno anecdótico. Pero el hecho de que mediante una referencia exacta sólo haya encontrado seis enlaces a una noticia incluso más antigua que el artículo de marras, francamente me angustió. La investigación académica, periodística, científica, por citar sólo tres ejemplos, dieron un giro de180 grados gracias a la facilidad para llegar al documento requerido en fracción de segundos y Google fue un instrumento invaluable para muchos investigadores de todo género. Me parece grave esa restricción específica. Fue entonces que decidí hacer un experimento.

El experimento
Entré al portal de La Jornada, me remonté a la edición del siete de mayo de 2003, entré a un artículo de opinión de Arnoldo Kraus titulado El rostro, muy recomendable, por cierto, y reparé en una combinación de palabras poco común: “Mirar y leer las facies es un ejercicio moral.” Para fines experimentales acoté la combinación en búsqueda avanzada por la siguiente frase: “leer las facies es un ejercicio moral.” ¿Resultado? “No se ha encontrado ningún resultado para ‘leer las facies es un ejercicio moral’. Repetí la búsqueda en Bing con resultados igualmente fallidos hasta que, felizmente, hallé el vínculo directo al artículo de Kraus en Yahoo.

Moraleja, si usted va tras el dato duro, hasta el día de ayer resultaba más funcional Yahoo que el buscador que ya no busca como lo prometía Mat Cutts en un video disponible en youtube. Más allá de las lecturas apologéticas de los mercadólogos, habrá que detenerse a analizar las implicaciones que tiene este aparente retroceso en el rastreo.

Por último
Google está obligado a explicarle a sus usuarios los alcances y las limitaciones de los cambios hechos en su buscador. Somos nosotros, a partir de la información proporcionada, quienes decidiremos, finalmente, qué buscador responde más objetivamente a nuestras necesidades de búsqueda.


Algunas opiniones recibidas en el diario y mi buzón
1.- Felipe N. Rivas - 2010-05-13 16:08:53
Me ha sucedido lo mismo que a Ud., ya no encuentro lo que busco, encuentro lo que el buscador quiere. La búsqueda se ha vuelto más ardua y uno ya no tiene el control. Es desesperante.

2.- David Trujillo González
Sobre su articulo en

Prueba 1
Resultado: No aparece resultado de cronica

Prueba 2
Resultado: No aparece

Prueba 3 (Definitiva)
Crónica “vargas llosa y el nobel de literatura”
Resultado: Sorpresa total, no aparece el artículo.

Antes de realizar las pruebas confiaba en que se equivocara, suposición basada en la experiencia personal de utilizar siempre los filtros con varias cadenas de texto y encontrar lo que buscaba con Google.

Saludos

Continuará...
Nota: el contenido de estas páginas puede utilizarse en otros contextos siempre y cuando se cite al autor, se vincule la dirección si se trata de entornos de red o se cite la fuente cuando se trate de otros formatos. David Gutiérrez Fuentes.
La imagen de esta entrada fue tomada de un vínculo del Blogg
http://ibeconomics.wordpress.com/2010/05/24/anti-trust-for-google/

sábado, 6 de febrero de 2010

Las metáforas del mundo on line (6)


Subordinados digitales

Advertencia
Estimados usuarios, vuelvo a cargar otra entrada después de un largo reposo que inició cuando di a conocer la entrevista con Edgard Morin. Deseo reiterar que estas reflexiones se encuentran sujetas al ritmo de la lentitud, y el hecho de que circulen dentro de la red, no me obliga a asumir los delirantes códigos del vértigo. En estas vacaciones de mi diario, descubrí que además del sustrato, he generado opiniones no clasificadas en esa categoría que utilizadas en cada capítulo, me son de suma utilidad para articular los temas que le dan flujo a las inquietudes que me propuse abordar. Por otra parte, un amable usuario me solicitó que ampliara mis puntos de vista a propósito de lo que llamo aquí subordinación digital, concepto que apenas esbozo en el Glosario interno de términos y que sin duda requiere de una mayor explicación porque recurro a él, o sus variantes, en muchos de los párrafos de Sangre Binaria. De tal suerte que esta nueva entrada de Las metáforas del mundo en línea, tiene como finalidad ampliar mis consideraciones a propósito de la subordinación digital y, adicionalmente, acuñar un término chatarra que en el futuro me será de utilidad: e-fragmento. Pero vayamos por partes. 

Nigromancia fallida
Como ya ha sucedido con algunos fragmentos que recupero del sustrato, descubro que mis opiniones (algunas muy recientes y otras cuando menos con doce años de antigüedad) se reafirman, o por lo menos se matizan, por la práctica digital. Aun así, el oficio de nigromante, en un medio tan acelerado e impredecible, no es uno de mis fuertes. Es probable que con los años, o los meses, mis márgenes de error se ensanchen. La verdad me tiene sin cuidado. En su libro Futuro, Michael Tambini nos brinda un ejemplo de profecías incumplidas en las que suelen incurrir quienes estudian la tecnología sobre todo desde enfoques apologéticos, los adivinadores tecnofílicos son peor que los economistas cuando acarician su bola de cristal: “En la década de 1960, los futurólogos vaticinaron que en el 2000 el trabajo esforzado sería cosa del pasado, ya que el trabajador típico sólo iría a la oficina o fábrica tres horas al día”. De risa loca, sin duda.


Tal vez ciertos trabajos constituyan excepciones respecto al desplazamiento, pero en términos generales yo diría que esa profecía resultó descabellada. Una década después del límite establecido en el vaticinio, me atrevo a decir que nos encontramos en el polo opuesto. En la actualidad, se generan tal cantidad de recursos tecnológicos, y éstos a su vez cambian tan rápido, que corremos el peligro de convertimos en esclavos de los mismos. Por lo menos pocos podrán negarme que muchas rutinas laborales ligadas a la digitalidad, operan en permanentes estados de inestabilidad y con cargas de trabajo cada vez más pesadas. No siempre pasa así, pero pasa, sobre todo cuando planificamos sobre las rodillas y sobre bases de subordinación tecnológica.

Un ejemplo demasiado visto
La planificación sobre recursos tecnológicos mutantes y organizaciones provenientes de modelos de trabajo lineales, es una de las tentaciones más peligrosas de la digitalidad en naciones subdesarrolladas. Un ejemplo de lo anterior, lo podemos observar en la llamada reingeniería de procesos, definida por Hammer y Champy como “la reconcepción fundamental y el rediseño radical de los procesos de negocios para lograr mejoras dramáticas en medidas de desempeño tales como costos, calidad, servicio y rapidez” (Fuente: Institute of Industrial Engineers, Más allá de la reingeniería, CECSA, México, 1995, p.4). En países como México, con elevados grados de subordinación digital, esta práctica puede desarticular procesos productivos y procedimientos administrativos públicos o privados, sometiéndolos a las dinámicas que imponen el uso de un conjunto de recursos tecnológicos que no por fuerza fueron creados en función de las necesidades de un negocio, una institución, un municipio o incluso un país.

Reingeniería de procesos en paraísos subordinados
Parte de la creciente ineficacia de las instituciones que lleva a muchos mexicanos a mencionar la existencia de un Estado fallido, podemos encontrarla en estos “rediseños”. Formulemos algunas preguntas derivadas de lo que se ha dado en llamar e-gobernanza: ¿a cuántas empresas privadas, la mayoría ellas concesionarias de licencias (ni siquiera desarrolladoras reales) de tecnología proveniente de otros países, se les da carta abierta para que, a partir de la “reingeniería” que requiere un servicio asuman, de manera parcial o total, procedimientos que el Estado está obligado a cumplir con recursos humanos y tecnológicos propios? ¿cuántas de estas empresas a las que el Estado transfiere cada vez más funciones, son sometidas a concursos con un alto nivel de complejidad para comprobar si, efectivamente, responderán de manera oportuna a los requerimientos pretendidos o, por el contrario, como ha sucedido en muchos casos, empeorarán un servicio? Si pensamos que muchas de esas entidades privadas son fantasmas, membretes de corporaciones mayores en las que figuran los nombres de antiguos funcionarios públicos o parientes de otros en activo, podemos darnos una idea de la gravedad de una problemática de la que me temo apenas conocemos la punta del iceberg: bases de datos confidenciales vendidas al mejor postor y obtenidas de entidades públicas, programas educativos inoperantes, obsoletos a la vuelta de poco tiempo y con dudosos controles adquisitivos como la Enciclomedia de Vicente Fox, auditada el año pasado por la ASF, son parte de los saldos derivados de nuestra condición de subordinados digitales; saldos que se replican en varios países de América Latina en diferentes vertientes como una que denunció en 2005 Beatriz Busaniche, en el portal educ.ar ante el plan del gobierno argentino para facilitar la adquisición de equipo de cómputo.

Vértigo digital
Lo cierto es que las consecuencias del, llamémosle, vértigo digital, no sólo son objeto de análisis en los entornos de trabajo privados o privatizados por el Estado, en el campo teórico de las TIC, me gusta citar algunos rasgos observados por Raúl Trejo Delabre en torno al proceso de Investigar en la sociedad de la información, retomo los tres primeros de los diez que desarrolla en su ensayo:

1. Un primer problema con el que tropezamos cuando queremos hacer diagnósticos, lo mismo panorámicos que segmentados de la sociedad de la información, es la rapidez con que cambian algunas de sus principales manifestaciones. La velocidad misma, tanto para la transmisión de mensajes como en la irradiación de los nuevos dispositivos tecnológicos, es uno de los rasgos de la sociedad de la información. Ese atributo se convierte en dificultad cuando tratamos de registrar las mutaciones del nuevo entorno tecnológico y social.

2. Con frecuencia, en segundo lugar, más que análisis de estas nuevas tecnologías hacemos apenas la crónica de su desarrollo, obligándonos siempre a fragmentar su circunstancia y efectos para poder ocuparnos de ella. Somos o queremos ser –o tenemos que ser– a la vez investigadores y protagonistas de ese desarrollo. Cuando estudiamos los usos de la red de redes, los efectos del teléfono móvil o las implicaciones de los dispositivos de reproducción audiovisual con formatos mp3, nuestra experiencia personal se sobrepone inevitablemente al examen de esas nuevas tecnologías.

3. Un tercer desafío se encuentra en la costumbre de abandonarnos a la seducción que siempre impone la reflexión conceptual o circunscribirnos a reproducir la gracia del dato duro. La tirantez entre especulación metodológica e información empírica, se presenta con frecuencia en las ciencias sociales y especialmente en el estudio de los medios. A veces nos asombramos tanto con el descubrimiento personal de nuevas utilerías tecnológicas y sus apropiaciones sociales que, a cada innovación, creemos que nos encontramos ante cambios drásticos o definitorios de nuevos efectos o conductas. Entre quienes observamos estos temas es frecuente la costumbre de querer encontrar, a cada momento, transformaciones substanciales o parteaguas históricos. En el otro extremo, tenemos a nuestra disposición tantos y a veces tan contradictorios datos acerca de estas nuevas tecnologías que a veces, abrumados en ellos, nos limitamos a glosar cifras y a remachar en ellas sin ceñirlas a un contexto analítico y crítico.

El e-fragmento: basura para rebelarme
Tras esta aproximación a la subordinación y el vértigo digital, regreso al punto de inicio: los fragmentos de texto de mi autoría ajenos al sustrato, citados o sujetos a reinterpretación e integrados a un nuevo discurso, los pensaba llamar piezas. Pero en estricto sentido son párrafos o frases, habitables incluso fuera de la red (digital) y por lo tanto incluidos también en esa red todavía no encarcelada en un sistema binario que es la red del conocimiento que también opera off-line. Sin embargo pieza es una palabra armónica, utilitaria y mucho más ligada a la vida fuera de línea. De tal suerte que me pareció obsceno pervertirla en este contexto. Por ese motivo se me ocurrió inventar un término alevoso para engordar el Glosario interno del diario: e-fragmento.

¿Por qué esa palabra? Por dos razones que podrían considerarse anarquistas, o, en el mejor de los casos, arbitrarias: 1)Para contaminar con más chatarra verbal los basureros lingüísticos de los subordinados digitales que con analogías hechas al vapor construyen jergas utilitarias en las que predomina la ocurrencia, una de ellas perceptible en la manía de anteponerle la e y el guión a una gran cantidad de términos en los que está imbricada la digitalidad como e-democracia, e-gobernanza, e-gobierno, e-méxico, e-consulta, e-sexología...; y, 2)Para nombrar a un párrafo (o conjunto de párrafos o frases) dentro o fuera de línea (lo que le da una categoría diferente al criterio clasificatorio y le mete ruido a los odiosos creadores de barbarismos con un barbarismo más) que me sirva para ahondar en los propósitos reflexivos de este diario. En suma, e-fragmento: término chatarra, alevoso, de indudable subordinación digital (probablemente de mi invención en español y ajeno al sustrato) que hace referencia a uno o más contenidos semánticos dentro o fuera de línea. En Las metáforas del mundo on-line, los e-fragmentos podrán usarse como párrafos textuales o reelaborados cuando así lo juzgue conveniente y sean de mi autoría.

Hecha la advertencia anterior, aclaro que el título que le dará origen a la séptima entrada de este blog, proviene del sustrato y de algunos párrafos de un e-fragmento publicado a finales de noviembre de 2009 que me pareció necesario reelaborar con más amplitud e incluso discutir con mayor profundidad en una próxima entrega: Papel vs pantalla un dilema más allá de la apariencia.

Continuará...
Nota: El contenido de estas páginas puede utilizarse en otros contextos siempre y cuando se cite al autor, se vincule la dirección si se trata de entornos de red o se cite la fuente cuando se trate de otros formatos. David Gutiérrez Fuentes.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Las metáforas del mundo on line (5)

Entrevista a Edgar Morin
Antecedentes

Como prometí en la entrega anterior, rescato para mi blog una entrevista que le realicé a Edgar Morin el 15 de junio de 1997 para El Búho, Excélsior. Aunque dicha entrevista fue recopilada más tarde (con fallas y recortes) en una publicación de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, me pareció oportuna ponerla a disposición de los usuarios y retomada de su fuente original. A diferencia de lo que opinan algunos apologistas de la red, el pensamiento de Morin adquiere una vigencia crítica invaluable, cuando lo utilizamos para explicarnos fenómenos de comunicación como los que ahora estamos atravesando. Por último, quisiera agradecerle a Félix Acevedo y Ana Bertha Galván Mata, su desinteresada ayuda en este rescate arqueológico que hoy salta a la red.

Entrevista a Edgar Morin

15 de junio de 1997

Pensamiento complejo

En fecha reciente, la UIA, la UNAM y el IFAL invitaron a México al pensador francés Edgar Morín, quien ofreció algunas conferencias y un seminario en la Universidad Iberoamericana. Navegador a contracorriente, Morín es un hombre que podemos ubicar en las antípodas del pensamiento excluyente y de las tendencias simplificadoras. La razón se ha vuelto loca, las disciplinas científicas y sociales se aíslan unas de las otras, se niegan y entronizan sus métodos de conocimiento como los únicos admisibles. Frente a este caos, que encuentra buena parte de su representación en el proceso global mediante el cual se nos quiere vestir a todos con el mismo uniforme, voces como la de Morín forman parte de la resistencia, una resistencia que poco a poco va ganando adeptos y que le permiten al escéptico esbozar una pequeña mueca que parece decir vamos bien. Antes de dar paso a la entrevista, quisiera citar algunos fragmentos de su obra que me parecen el mejor espejo de nuestra realidad política y cultural: “Cuando el humanismo y la virtud crítica zozobran, hay un desencadenamiento de una fuerza implacable de orden y de homogeneización (...) La razón se vuelve loca cuando se convierte a la vez en un puro instrumento del poder (...) Así, en esta lógica, no sólo se produce una burocracia para la sociedad, sino también una sociedad para esta burocracia; no sólo se produce una tecnocracia para el pueblo, sino que también se construye un pueblo para esta tecnocracia; no sólo se produce un objeto para el sujeto, sino también, según la frase de Marx a la que hoy se le pueden dar repercusiones nuevas y múltiples, ‘se produce un sujeto para el objeto’.”
Escasos veinte minutos en una mesa en la que Morín estaba rodeado por amigos, fueron los que tuve para conversar con este hombre de 76 años cuya lucidez y franqueza convocó en su seminario a oceanógrafos, biólogos, historiadores, sociólogos y estudiantes de todas las carreras. Pensar al hombre en su complejidad y ofrecer la experiencia intelectual al servicio de la vida son las apuestas de Edgar Morín.

Usted dijo que el racionalismo es la hipertrofia de la razón. Todo exceso teórico deviene en doctrina y la doctrina del racionalismo se reflejó en el terror de la Revolución Francesa, cuyo símbolo más grotesco fue la guillotina. ¿Le parece que la globalidad cultural que se nos quiere imponer está sustentada sobre principios racionalistas que niegan la pluralidad y la complejidad del hombre?
Una forma de mirar al proceso de la revolución francesa es mediante el conjunto de dos proyectos muy importantes: el de Rousseau y el de Voltaire. El movimiento fue muy rico y complejo, mirarlo sólo desde el terror es equivocado. El periodo del terror fue solamente un momento externo de la revolución.
Ahora bien, los procesos actuales de globalización, que son económicos y técnicos, están basados en cimientos, como usted dice, racionalistas. Es decir, en una razón cerrada que únicamente ve sus metas, en este caso las materiales, sin atender a los problemas humanos y la calidad de la vida. Los procesos tecnoeconómicos deben formar parte de una visión más amplia del hombre, deben integrarse y eso todavía no ocurre.

El hombre actual, reconoció en una entrevista, requiere de más inteligencia, más comunicación, más participación y sobre todo más amor. ¿Se puede mantener el optimismo cuando estos cuatro elementos se ven disminuidos con el proceso tecnoeconómico de la globalización?
No hay que preocuparnos por mantener el optimismo, hay que tener voluntad de amar. En la medida en que no tenemos ninguna certidumbre, de que no sabemos lo que va a ocurrir, no en el futuro mediato, sino en el inmediato, debemos, en una lucha inicial, poder amar. Ya ni siquiera se trata del optimismo contrapuesto al pesimismo. La situación es muy peligrosa, nosotros debemos andar nuestro propio camino.

Savater propone incluso que para estar alegres en la actualidad se requiere echar mano de la imaginación.
Entiendo la postura, pero voy a tomar un pedazo de mi vida para responder a su planteamiento. Cuando Francia sufrió una de las etapas más terribles de su historia –la ocupación nazi–, vivíamos una situación en la que no se podía fácilmente encontrar alegría, pero algunos, como yo, quienes formábamos parte de la resistencia, creíamos en ella y corríamos muchos peligros por ella, éramos alegres porque nuestra vida tenía un sentido: hacer cualquier cosa para combatir el fascismo, luchar por la patria y la humanidad. La cuestión fundamental es buscar fuerzas internas que nos ayuden a participar en algo que es más grande que uno mismo. Mi concepción de la vida es que ésta transcurre en una alternancia de estados muy similares a la prosa y la poesía. La prosa forma parte de las actividades prácticas, técnicas y utilitarias. La poesía conjunta todos los estados de amistad, amor, admiración, fiesta, baile. Más allá de la bipolaridad optimismo-pesimismo, la vida debe transcurrir sin que se pierdan los estados poéticos.

A pregunta expresa, usted le dio dos significados al pensamiento: el que se ejerce partiendo de la voluntad y el que trabaja de manera automática. Después sugirió que sería bueno contar con un botón de “stop” para detener el pensamiento automático cuando lo deseáramos. Le parece que después de la muerte el pensamiento voluntarioso y automático encuentran su “stop” o, por el contrario, siguen su marcha.
Yo no lo creo. El pensamiento requiere de la conciencia, es el fruto y la flor de la evolución humana. Todas las cosas, sobre todo las más bellas, son las más frágiles: la rosa vive un día. Todo nuestro vigor es frágil. Por ejemplo, nuestro cuerpo está constituido por moléculas químicas y átomos; después de la muerte esto se dispersa, pero el producto del conjunto de lo que llamamos vida, el cerebro, entra en una fase de descomposición, y el alma, que no puede existir sin el cerebro, desaparece también.
Se conocen algunos testimonios de gente casi muerta, que finalmente sobrevive. En los estudios sobre esos casos, la gente cuenta que vio subir su alma, que vio una luz, pero esas respuestas no son decisivas, se pueden interpretar como las últimas fantasías del cerebro en el momento final. Honestamente, no creo que subsista la actividad mental después de la muerte.

Exterminado el fantasma de la guerra fría, ¿cuál es su percepción del modo en el que la humanidad traspasará el siglo veinte? (Uno de los libros fundamentales del autor se llama, precisamente Para salir del siglo xx).

No sé cómo lo traspasará. En algunas partes de la Tierra se vive un gran desencanto, una pérdida de la esperanza, porque hay simultáneamente una pérdida del futuro. En otros lugares existe una fe muy arraigada en las religiones del pasado. Es decir, no existe un desencanto general; en muchos países podemos apreciar el vigor de su gente. Yo diría que vivimos un presente muy mezclado. Existen, ciertamente, muchos obstáculos para concebir el futuro, porque hoy es muy difícil entender lo que pasa. Yo cito muchas veces las palabras de Ortega y Gasset, que dicen: “No sabemos lo que pasa y eso es lo que pasa”. La toma de conciencia es muy difícil. Hoy día, las fuerzas de la globalización tecnoeconómicas han suscitado una serie de fuertes contracorrientes, el capitalismo siempre desata contracorrientes. La industrialización, por ejemplo, ha desatado una gran fuerza ecológica que lucha por revertir la polución que generan los procesos industriales.
No tenemos certezas. Estamos en la oscuridad. Lo que podemos hacer es salvaguardar los valores que nosotros queremos y seguir una estrategia, que a mi juicio es la estrategia del pensamiento complejo, para cambiar lo que ocurre en esta noche de los dos siglos. Hay un proverbio turco que dice: “La noche está embarazada”. Es decir, nadie puede afirmar que el día no habrá de nacer.

So pena de inducir una respuesta reduccionista, me gustaría que explicara a los lectores de este suplemento en qué consiste su propuesta del pensamiento complejo.
Hay dos formas que nos permiten explicar, del modo menos difícil, la consistencia del pensamiento complejo. Tenemos conocimientos separados y formaciones separadas. Toda nuestra educación nos enseña a clasificar y excluir. Eso ha propiciado que tengamos subdesarrollada nuestra habilidad de conjunción. Un primer aspecto del pensamiento complejo lo podemos definir como la capacidad que desarrolla el individuo para reunir y hacer conexiones de diversos conocimientos y disciplinas de un modo articulado. El segundo aspecto yo lo explicaría por medio del siguiente ejemplo: vivimos en un mundo en el que hay una gran incertidumbre no sólo por el porvenir, sino por lo que puede suceder el día de mañana. Eso ha propiciado que muchas veces la vida sea como un juego de dados o un volado: cara o cruz. Sin embargo, en ese océano de incertidumbre hay muchas islas, varios archipiélagos de tierra firme. El pensamiento complejo le permite al marinero navegar por los mares de la incertidumbre a través del buen uso de las islas de la certidumbre.

¿Y el libro? Ese medio ancestral del conocimiento humano, ¿corre el riesgo de desaparecer frente a los otros medios?
Los otros medios acompañarán al libro en el paso al próximo siglo. Ésta es una época de gran invasión de las imágenes, es, de alguna forma, una época de regresión para el libro. Vivimos en una etapa de constante aceleración, de poco tiempo para la reflexión y la lectura. Sin embargo, también considero que mediante una reconquista de nuestros tiempos personales reencontraremos las condiciones adecuadas para volver a la lectura. En el siglo pasado la lectura no se sustentaba en un ejercicio rápido y veloz, no existía esa ansiedad por conocer únicamente el final del libro. Leer suponía también ser partícipes de un acto de gozo por el estilo mismo, por las descripciones, por los análisis del autor. Leer implica releer. Cuando un libro nos gusta y lo releemos descubrimos siempre nuevas cosas. Esos placeres que hoy pertenecen a una pequeña elite deben reconquistarse por la mayoría de los ciudadanos.

viernes, 30 de octubre de 2009

Las metáforas del mundo on line (4)


A la izquierda, Jean Baudrillard, abajo, una cita de su ensayo ¿Red dónde está tu victoria? felizmente recuperado por Walter, un usuario del blog El cajón de Watson: “Internet y el ordenador dan lugar a otro lenguaje, otra forma de funcionar, con sus propias normas. El ordenador hace pensar de otra forma. Por eso lo rechazo. Tengo una resistencia real, intelectual, mental a esa nueva forma de pensar, sin que ello implique ningún juicio de valor.”

Antecedentes
El sustrato que dio origen a este diario, no es el único referente ligado al tema de la complejidad en la red que trato en mi blog. Existen otras referencias de mi autoría que creí perdidas porque su soporte era papel perdido o “traspapelado”. Así sucedió con una entrevista que le hice a Edgard Morin sobre el pensamiento complejo y que estoy transcribiendo de nuevo para subirla en una próxima entrada. Otro caso más afortunado, pues sólo requirió de la práctica de cortar y pegar, fue un ensayo que escribí en El Búho (en su fase de suplemento) y que muy poco después circuló en una versión de El País, dentro de un suplemento digital llamado “Atrapados en la red”, que me sirvió de referencia para extraer algunas citas. Lo cierto es que al buscar la página con google me encontré con este epitafio: “Lo sentimos. La página que ha pedido no existe o ha sido borrada del servidor.” Afortunadamente mi ensayo original, al que titulé Internet o el síndrome del mongolismo virtual, fue replicado en su momento por la página de una ONG argentina, Programa Cambio y gracias a esa feliz condición del hipertexto: la reusabilidad, puedo rescatar el trabajo para mi querido diario escrito con sangre binaria. A diferencia, por cierto, del sustrato, esta entrada será transcrita sin modificaciones (salvo un hipervínculo nuevo), porque permite apreciar un cambio en mi pensamiento, mi manera de trabajar y un cambio en las condiciones actuales de la red. Al mismo tiempo, se aprecia la fidelidad a la esencia ideológica que condensa el principio de este blog: “Ni paraísos ni abismos digitales”
Internet o el síndrome del mongolismo virtual (1998)
Cuando uno se va a la cama,sólo puede llevarse dos cosas,
una persona o un libro. No un ordenador.
Ray Bradbury

El mar y sus metáforas
Arthur Gordon Pym era un aventurero que sorteaba toda clase de peligros en sus travesías marítimas. Este personaje de la novela de Poe se hacía a la mar en barcos que nada tienen que ver con los modernos titanes de hierro que hoy surcan los oceános. Él era un navegante en toda la extensión de la palabra. En la actualidad, y gracias a la proliferación de internet, los navegantes son precisamente la antítesis del aventurero. Navegar en nuestros días supone estar frente a un monitor, comodinamente echados sobre una silla. Los marineros de hoy se olvidan de que fuera del estudio donde se masturban con su computadora, hay un mundo real, hay mares, hay mujeres, hay viento, hay danza, hay libros.
Las metáforas entre el mar y la cibernética no son del todo desafortunadas. Carlos Fuentes se niega a escribir con algo diferente a la pluma. La razón la explica con una expresión norteamericana muy atinada: perro viejo no aprende trucos nuevos. Para Fuentes la lectura la seguiremos practicando como lo ha venido haciendo la humanidad desde la invención de la imprenta: “Para mí, el libro es un ser de carne y hueso; lo demás son revistas ilustradas, son Playboy. Además, si tengo un libro precioso para sentarme en una playa a leerlo, para qué arrastrar una computadora conmigo como si fuera yo un caracol... Un libro tiene alas y no sé si el internet las tenga, francamente.”
Conceptos y parques de diversiones
Internet es un fenómeno mundial que está causando una serie de opiniones muy controvertidas y a veces encontradas. Yo me considero un usuario de más de medio tiempo en la red. De ahí bajo información, ahí leo artículos de diarios hispánicos y revistas norteamericanas y ahí desarrollo un trabajo comercial que complementa mis ingresos. Es decir, utilizo el medio porque me es, válgaseme la redundancia, útil. Sin embargo, también advierto sus riesgos, sus trampas, sus vicios. Pero, a fin de cuentas ¿qué es internet?
Cada quien habla como le va en la feria, es la sabia y concisa letanía que suelo repetir a los amantes del concepto. El mundo es tan cursi, que un anticuerpo que se ha generado para menguar ese defecto, lo podemos encontrar en el rechazo de los investigadores sociales a definir categóricamente fenómenos reciente auge. Se pueden hacer proposiciones teóricas como las que formularon Víctor Flores Olea y Rosa Elena Gaspar de Alba en un interesante libro que por cierto reseñé aquí editado por Océano con el nombre de Internet y la revolución cibernética, pero definiciones tajantes y categóricas sobre un medio que efectivamente está revolucionando las comunicaciones y nuestra apreciación del mundo, mantendrán por fortuna un amplio margen de error. Los jubilosos usuarios o teóricos de la red que se inclinan a definir conceptualmente este fenómeno mundial, no son más que unos cursis sin remedio y las más pleclaras víctimas de un proceso encasillador que en lugar de iluminar, oscurece.
También sucede lo contrario: quienes se vuelcan a la red sin tratar de comprenderla, sucumben a un infierno de apariencia seductora donde el plato fuerte está constituido por una multiplicidad de imágenes que en su conjunto y por la lógica con la que se despliegan y vinculan, ha formado ya otro mundo paralelo, ese sí, más cercano a la Aldea Global. Aunque por su grotecidad y el frenesí con el que se vuelcan a él muchos de sus visitantes, tiene más parecido con un insulso parque de diversiones. Virtualandia me parece que podría ser el nombre más apropiado para esta quimera de la comunicación finisecular.
Narices virtuales
Numerosos estudios de todos los signos empiezan a demostrar que los internautas (so pena de desatar la ira de Poseidón, prefiero por hoy llamarlos así) inmersos en la red sin equipo salvavidas ni conocimentos de natación, son proclives a construir castillos (qué castillos, ¡fortalezas!) en el flatulento aire virtual. En Estados Unidos, monopolio en la manufactura de ñoños seriales, existen psiquiatras que tratan la “ciberadicción”. Se extienden por ese país grupos de internautas adictos conformados en asociaciones para hablar de sus tragedias, del vicio que les ocasiona baja productividad e incluso despido de sus empleos. Los ciberadictos anonónimos, grotescos paradigmas de un medio que está en pañales, se reunen en diferentes casas a tomar café con galletitas y rumiar ante sus congéneres las múltiples personalidades que adoptan al ingresar en los chats, lugares en los que es factible la comunicación a través del teclado, (aunque ya se usan cámaras y micrófonos), entre dos o hasta veinticinco personas.
El internauta promedio todavía distingue las fronteras, pero la mayoría padece de una miopía que en lugar de ceder, se agudiza con las antiparras holográficas que empiezan a pulular. Para ejemplificar lo expuesto me remito a las palabras de Michael Dertouzos, miembro del Massachusetts Institute of Technology y abanderado incondicional de la dimensión virtual: “Estamos a punto de desarrollar un modelo de gafas mágicas. El problema reside en qué es lo que la gente hará con ellas. Las gafas se podrán conectar a un ordenador, y entonces yo podría enviar a un correo electrónico lo que he visto a través de las propias gafas mágicas mientras me lanzo al vacío, por ejemplo. Así, si usted se pone sus gafas, podrá tener la experiencia de lo que es lanzarse al vacío.”
Algunos pensadores contemporáneos advierten que la expansión de Virtualandia es imparable. Dicho crecimiento mina, las más de las veces, los cimientos de la realidad, terreno apto sobre el que suelen erigirse las robustas, y, parodójicamente, etéreas, metrópolis de la red.
Para quienes piensan que exagero, les regalo otra probadita de este sui géneris yupie de la computación: “También estamos experimentando con narices”. En efecto, leyó usted bien, ¡narices virtuales! “Dentro de unos cinco a diez años se podrá ver a un robot entrando en una mina para olfatearla y comprobar si hay gases tóxicos. Luego se podrá conectar a Internet y usted tendría la posibilidad de oler, digamos, a su perro.”
Oasis en Virtualandia
Tras el entusiasmo acrítico de los apologistas de la red, podemos encontrar gente que se preocupa por el fenómeno sin maniqueismo, advirtiendo sus peligros o potencialidades. En México, los citados Víctor Flores Olea y Rosa Elena Gaspar de Alba, recopilan ejemplos de usos inteligentes del medio que hoy nos ocupa: desde experiencias que han revalorado movimientos sociales (como el de los indígenas en Chiapas) hasta exposiciones fotográficas que en internet han encontrado un vehículo de difusión enriquecedor y han tomado derroteros inimaginables.
Tampoco se necesita ser un erudito de las ciencias sociales para descubrir proyectos o modelos interesantes en la red. Un buen modem, sentido común (ahí pueden empezar los problemas) y un genuino interés por algún aspecto de nuestra cultura (ahí se pueden complicar los problemas) conducirán al internauta a buenos puertos. En España, José Antonio Millán dirige el Centro Virtual Cervantes (http://cvc.cervantes.es) página dedicada al estudio y la difusión del autor del Quijote, centro de reunión que contiene una base de datos de los escritores hispano hablantes y punto de partida que establece vínculos con otras páginas que se ocupan del estudio del idioma español y sus escritores a lo largo de los siglos.
Pero si hablé de apologistas y críticos imparciales de internet, me gustaría también hablar de los escépticos. Es decir, quiero retomar la mística de algunos intelectuales que ven con justa desconfianza el veloz trabajo constructor (o destructor, todo depende de la cuenta que usemos al mirar) de los obreros y arquitectos de Virtualandia, esa dimensión paralela que lenta y silenciosamente se ha colado en nuestras vidas.
Hay que saber nadar para meterse al mar
Me vino a la mente una charla muy emotiva que tuve hace tres años con el poeta Roberto Cabral del Hoyo. Entre otras cosas, me recordó una vieja anécdota de la plástica mexicana. El modelo esgrimido por el zacatecano, le sirvió de catapulta para lanzar sus opiniones sobre la moda de los poetas que se aventuran en el verso libre, sin conocer a los clásicos del Siglo de Oro español, y, en consecuencia, sin participar de los inexplicables misterios y las inexcusables reglas de la métrica. Decía Cabral (tanto los detalles como el contexto ahora no importan tanto), que varias personas le preguntaban a Diego Rivera que por qué pintaba manos toscas, cuadradas y de cuatro dedos (como las de los Picapiedra y Los Simpsons, agrego yo, hijo bien nacido de la televisión). El pintor cara de sapo respondía que lo más difícil de dibujar del cuerpo humano eran las manos. El lo hacía con maestría. Por lo tanto, estaba en su derecho de dibujar manos regordetas. Don Roberto pensaba que muchos autores de verso libre debían seguir el ejemplo de Diego en la poesía.
Algo parecido le sucede al internauta. Aventurarse en la mamonamente conocida “supercarretera de la información” sin conocer sus riesgos, mejor dicho, sin tener nociones de los múltiples señalamientos que conducen hacia Virtualandia (es decir, rumbo a la estupidez), puede forjar, está forjando ya, una raza de pilotos autistas.
Jean Baudrillard es un intelectual que compromete sus ideas con un esquema de pensamiento que defiende en la práctica, Baudrillard rechaza el uso de la computadora para desarrollar su trabajo y cuando se le invita a dar una conferencia se le ve con malos ojos porque nunca lleva sus textos en disquet. Desde su ignorancia práctica, pero desde su lúcida formación humanista, el pensador francés tiene su propia visión de la red; visión que comparto en el fondo, a pesar de declararme usuario, y a veces compulsivo, de la red. Opina Baudrillard. “Internet ofrece una profusión tan enorme de posibles informaciones, que terminamos por evaporarnos dentro de esa nebulosa. Todo se dispersa y se volatiliza. Más que un lugar para la cultura y el saber, se trata de un lugar para desaparecer, para perderse en los excesos, donde nos encontramos ahora sumergidos”.
Podrá parecer contradictorio que un usuario de internet como yo se regocije con las palabras drásticas de un intelectual que asume su rechazo activo al uso de la red. En una plática que sostuve con una maestra universitaria de Urguay (vía internet, dicho sea de paso), ésta me manifestó que las posturas de Baudrillard, Fuentes y Ray Braudbery en torno a internet, le parecían conservadoras. He reflexionado mucho está opinión y no la comparto. Me parecen más bien actitudes valientes, e, incluso, con algunos toques de romanticismo arcaico. Tal vez estos intelectuales terminen integrándose al nuevo medio, como lo hizo Chaplin después de varios años de resistencia al cine sonoro, pero tal vez permanezcan sin hacerlo y se vayan a la tumba con una visión del mundo diferente, porque lo que está en juego, finalmente, son los cambios en el proceso de pensamiento que internet trae consigo y cito nuevamente a Baudrillard: “Internet y el ordenador dan lugar a otro lenguaje, a otra forma de funcionar, con sus propias normas. El ordenador hace pensar de otra forma. Por eso lo rechazo. Tengo una resistencia real, intelectual, mental a esa nueva forma de pensar, sin que ello implique ningún juicio de valor.” “El mundo virtual es un mundo sin alteridad. Para formar parte de él, hay que aceptar el código. No hay lugar para la singularidad. En ese mundo, no hay más remedio que ser abierto. Ya no hay alienación.”
“Se podría decir que es un progreso absoluto, pero yo no lo creo. Sin duda, algún día las generaciones culturizadas o inculturizadas por internet y por el mundo virtual ni siquiera sospecharán que existe otro mundo. No les quedará ningún punto de comparación y, por tanto, no habrá ningún conflicto. Habrá un consenso total”
Internáutica moderna: del Argos al Explorer
El Argos desafió los mares con un objetivo preciso: recuperar el vellocino de oro que Hera envió desde el Olimpo para salvar a Frixo de la muerte. Los argonautas, con Jasón a la cabeza, sortearon múltiples peligros pero nunca perdieron de vista su misión. En la mitología contemporánea, la mayoría de los internautas viajan de un lado a otro del mundo sin mover el trasero de su asiento, recorren en prolongados trances hipnóticos la dimensión mediatizada hecha a imagen y semejanza de Bill Gates, masticando insípidas hamburguesas como el gordo de Jurasic Park y sin saber a ciencia cierta qué diablos quieren, quiénes son, para qué navegan.
Deseo terminar esta exposición con una cínica confesión de parte que demuestra cuán contradictorios somos los humanos: las citas expuestas aquí provienen de un suplemento especial que bajé de la edición digital de El País (http://www.elpais.es), coordinado por Mariló Ruiz de Elvira. “Atrapados en la red” es el título de este excelente trabajo que contiene muchos otros artículos con reflexiones de todas las tesituras sobre un fenómeno que preocupa a todos, y el cual, gústenos o no, es irreversible y tiene una marcada tendencia a convertirse en cotidiano. En otras palabras: ¡Gulp! (Publicado en enero de 1998)


Mariló Ruiz de Elvira, pionera en el proceso de digitalización de El País y editora del extinto suplemento "Atrapados en la red". Sobre su trabajo binario en el grupo Prisa hay un testimonio que vale la pena leer.

* * *
Epílogo octubre 2009
Como dato curioso descubrí que en el blog egoligre, de un estudiante de Galicia, el autor consigna en una de sus entradas, atropelladas en su redacción, mis propias palabras como suyas para citar a Baudrillard: “Pese a esto Jean Baudrillard rechaza el uso de la computadora. Desde su ignorancia práctica, pero desde su lúcida formación humanista, el pensador francés tiene su propia visión de la red. El opina que bla, bla, bla...” Si su autor no ha tenido a bien en editar su pequeña pillería intelectual, podrá descubrirla aquí. No sólo eso, tengo la impresión de que cuando publicó su conjunto de recortes (Noviembre de 2007) el cuate ignoraba que el pensador francés había fallecido meses atrás. Gajes del analfabetismo funcional que trae consigo la virtualidad.
Continuará...
Nota: El contenido de estas páginas puede utilizarse en otros contextos siempre y cuando se cite al autor, se vincule la dirección si se trata de entornos de red o se cite la fuente cuando se trate de otros formatos. David Gutiérrez Fuentes.

domingo, 25 de octubre de 2009

Glosario interno de términos y vínculos complementarios

En esta entrada encontrarás, en orden alfabético, algunos términos empleados por mí con un significado específico, así como su respectivo vínculo dentro de este ámbito o fuera de él. También iré recomendando algunos enlaces directamente relacionados con el fenómeno que me ocupa: la red. Su crecimiento será paulatino.

Glosario interno del diario

Apertura: “Capacidad del hipertexto de abrirse a otra red o a la red de redes. Si los documentos impresos son obras cerradas, completas y absolutas con un principio y un fin determinados, el hipertexto se constituye como un documento abierto y expansible. Cualquier hipertexto o parte de él puede, con el consentimiento o no del autor, ser enlazado al resto de documentos de la Web para ser integrado en la red global internet por medio de uno o varios enlaces. (María Lamarca Lapuente)

e-fragmento:
término chatarra, alevoso, de indudable subordinación digital (probablemente de mi invención en español y ajeno al sustrato) que hace referencia a uno o más contenidos semánticos dentro o fuera de línea. En Las metáforas del mundo on-line, los e-fragmentos podrán usarse como párrafos textuales o reelaborados cuando así lo juzgue conveniente y sean de mi autoría.

Nodo: unidad sensible de un documento –completo o fraccionado- de carácter textual, visual, auditivo o multimedia enlazado a otros contenidos semánticos en línea 

Subordinación digital: empleo estas palabras, o combinaciones parecidas, al referirme a usuarios o conjuntos de usuarios (entidades gubernamentales, empresas, grupos colegiados, editores de suplementos tecnológicos, locutores de radio, apologistas de la red) que emplean la tecnología, y su lenguaje derivado, de manera subordinada, sin realizar esfuerzos por encontrar analogías con el idioma en el que se expresan. En el mundo del marketing (término de subordinación pre-digital) hay una amplísima gama de subordinados digitales que producen conceptos o proyectos de trabajo escalofriantes. Más información en Las metáforas del mundo on line (6)

Sustrato: conjunto de dos revestimientos de los que proviene este “diario” y que son un:
Génesis: ensayo titulado "El libro cambia de piel" publicado por Solar Editores en un libro de varios autores llamado El libro y la nuevas tecnologías. Los editores ante el nuevo milenio y un periodo episódico. Más información en la Primera Advertencia de Las metáforas del mundo on line (1)

TIC: tecnologías de la información y la comunicación. Hay quienes le anteponen a este conjunto la letra ene y forman uno similar con las siglas, NTIC, es decir, nuevas tecnologías de la información y la comunicación; hay quienes usan mayúsculas cuando desatan las siglas, yo prefiero las minúsculas. El hecho es que si consideramos la edad de internet, por cierto también en minúsculas y redondas, y las formas vertiginosas de comunicación que se han desarrollado desde entonces, el anteponerle una N a las siglas TIC me parece discutible y en ciertos casos pretencioso o incluso ridículo. Los excesos nos pueden conducir, como en el caso del término usuario, a generar una enorme cantidad conceptos para los que ya existen palabras precisas y perdernos en discusiones de forma. O, ¿qué? ¿cada vez que surjan nuevos dispositivos y nuevas formas híbridas de comunicación, emplearemos lenguajes de subordinación digital y las llamaremos NTIC 2.0, NTIC 7.1, UNTIC (ultra novísimas tecnologías de la información y la comunicación) y así ad-infinitum?

Usuario: término que define a los actores del mundo en línea (o fuera de él como cuando escuchamos música, jugamos, escribimos o diseñamos en algún dispositivo sin estar conectados) en su multiplicidad de funciones: autores, lectores, videoastas, aficionados, profesionales, consumidores, productores, generadores de conocimiento, de intercambio social y un largo etcétera en el que también cabe toda esa terminología emergente como "nativos", "colonos", "inmigrantes digitales" y otro largo etcétera que causa confusión conceptual y pretextos para introducir términos inútiles derivados del marketing. En suma, al pan, pan y al usuario, usuario.
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