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sábado, 6 de febrero de 2010

Las metáforas del mundo on line (6)


Subordinados digitales

Advertencia
Estimados usuarios, vuelvo a cargar otra entrada después de un largo reposo que inició cuando di a conocer la entrevista con Edgard Morin. Deseo reiterar que estas reflexiones se encuentran sujetas al ritmo de la lentitud, y el hecho de que circulen dentro de la red, no me obliga a asumir los delirantes códigos del vértigo. En estas vacaciones de mi diario, descubrí que además del sustrato, he generado opiniones no clasificadas en esa categoría que utilizadas en cada capítulo, me son de suma utilidad para articular los temas que le dan flujo a las inquietudes que me propuse abordar. Por otra parte, un amable usuario me solicitó que ampliara mis puntos de vista a propósito de lo que llamo aquí subordinación digital, concepto que apenas esbozo en el Glosario interno de términos y que sin duda requiere de una mayor explicación porque recurro a él, o sus variantes, en muchos de los párrafos de Sangre Binaria. De tal suerte que esta nueva entrada de Las metáforas del mundo en línea, tiene como finalidad ampliar mis consideraciones a propósito de la subordinación digital y, adicionalmente, acuñar un término chatarra que en el futuro me será de utilidad: e-fragmento. Pero vayamos por partes. 

Nigromancia fallida
Como ya ha sucedido con algunos fragmentos que recupero del sustrato, descubro que mis opiniones (algunas muy recientes y otras cuando menos con doce años de antigüedad) se reafirman, o por lo menos se matizan, por la práctica digital. Aun así, el oficio de nigromante, en un medio tan acelerado e impredecible, no es uno de mis fuertes. Es probable que con los años, o los meses, mis márgenes de error se ensanchen. La verdad me tiene sin cuidado. En su libro Futuro, Michael Tambini nos brinda un ejemplo de profecías incumplidas en las que suelen incurrir quienes estudian la tecnología sobre todo desde enfoques apologéticos, los adivinadores tecnofílicos son peor que los economistas cuando acarician su bola de cristal: “En la década de 1960, los futurólogos vaticinaron que en el 2000 el trabajo esforzado sería cosa del pasado, ya que el trabajador típico sólo iría a la oficina o fábrica tres horas al día”. De risa loca, sin duda.


Tal vez ciertos trabajos constituyan excepciones respecto al desplazamiento, pero en términos generales yo diría que esa profecía resultó descabellada. Una década después del límite establecido en el vaticinio, me atrevo a decir que nos encontramos en el polo opuesto. En la actualidad, se generan tal cantidad de recursos tecnológicos, y éstos a su vez cambian tan rápido, que corremos el peligro de convertimos en esclavos de los mismos. Por lo menos pocos podrán negarme que muchas rutinas laborales ligadas a la digitalidad, operan en permanentes estados de inestabilidad y con cargas de trabajo cada vez más pesadas. No siempre pasa así, pero pasa, sobre todo cuando planificamos sobre las rodillas y sobre bases de subordinación tecnológica.

Un ejemplo demasiado visto
La planificación sobre recursos tecnológicos mutantes y organizaciones provenientes de modelos de trabajo lineales, es una de las tentaciones más peligrosas de la digitalidad en naciones subdesarrolladas. Un ejemplo de lo anterior, lo podemos observar en la llamada reingeniería de procesos, definida por Hammer y Champy como “la reconcepción fundamental y el rediseño radical de los procesos de negocios para lograr mejoras dramáticas en medidas de desempeño tales como costos, calidad, servicio y rapidez” (Fuente: Institute of Industrial Engineers, Más allá de la reingeniería, CECSA, México, 1995, p.4). En países como México, con elevados grados de subordinación digital, esta práctica puede desarticular procesos productivos y procedimientos administrativos públicos o privados, sometiéndolos a las dinámicas que imponen el uso de un conjunto de recursos tecnológicos que no por fuerza fueron creados en función de las necesidades de un negocio, una institución, un municipio o incluso un país.

Reingeniería de procesos en paraísos subordinados
Parte de la creciente ineficacia de las instituciones que lleva a muchos mexicanos a mencionar la existencia de un Estado fallido, podemos encontrarla en estos “rediseños”. Formulemos algunas preguntas derivadas de lo que se ha dado en llamar e-gobernanza: ¿a cuántas empresas privadas, la mayoría ellas concesionarias de licencias (ni siquiera desarrolladoras reales) de tecnología proveniente de otros países, se les da carta abierta para que, a partir de la “reingeniería” que requiere un servicio asuman, de manera parcial o total, procedimientos que el Estado está obligado a cumplir con recursos humanos y tecnológicos propios? ¿cuántas de estas empresas a las que el Estado transfiere cada vez más funciones, son sometidas a concursos con un alto nivel de complejidad para comprobar si, efectivamente, responderán de manera oportuna a los requerimientos pretendidos o, por el contrario, como ha sucedido en muchos casos, empeorarán un servicio? Si pensamos que muchas de esas entidades privadas son fantasmas, membretes de corporaciones mayores en las que figuran los nombres de antiguos funcionarios públicos o parientes de otros en activo, podemos darnos una idea de la gravedad de una problemática de la que me temo apenas conocemos la punta del iceberg: bases de datos confidenciales vendidas al mejor postor y obtenidas de entidades públicas, programas educativos inoperantes, obsoletos a la vuelta de poco tiempo y con dudosos controles adquisitivos como la Enciclomedia de Vicente Fox, auditada el año pasado por la ASF, son parte de los saldos derivados de nuestra condición de subordinados digitales; saldos que se replican en varios países de América Latina en diferentes vertientes como una que denunció en 2005 Beatriz Busaniche, en el portal educ.ar ante el plan del gobierno argentino para facilitar la adquisición de equipo de cómputo.

Vértigo digital
Lo cierto es que las consecuencias del, llamémosle, vértigo digital, no sólo son objeto de análisis en los entornos de trabajo privados o privatizados por el Estado, en el campo teórico de las TIC, me gusta citar algunos rasgos observados por Raúl Trejo Delabre en torno al proceso de Investigar en la sociedad de la información, retomo los tres primeros de los diez que desarrolla en su ensayo:

1. Un primer problema con el que tropezamos cuando queremos hacer diagnósticos, lo mismo panorámicos que segmentados de la sociedad de la información, es la rapidez con que cambian algunas de sus principales manifestaciones. La velocidad misma, tanto para la transmisión de mensajes como en la irradiación de los nuevos dispositivos tecnológicos, es uno de los rasgos de la sociedad de la información. Ese atributo se convierte en dificultad cuando tratamos de registrar las mutaciones del nuevo entorno tecnológico y social.

2. Con frecuencia, en segundo lugar, más que análisis de estas nuevas tecnologías hacemos apenas la crónica de su desarrollo, obligándonos siempre a fragmentar su circunstancia y efectos para poder ocuparnos de ella. Somos o queremos ser –o tenemos que ser– a la vez investigadores y protagonistas de ese desarrollo. Cuando estudiamos los usos de la red de redes, los efectos del teléfono móvil o las implicaciones de los dispositivos de reproducción audiovisual con formatos mp3, nuestra experiencia personal se sobrepone inevitablemente al examen de esas nuevas tecnologías.

3. Un tercer desafío se encuentra en la costumbre de abandonarnos a la seducción que siempre impone la reflexión conceptual o circunscribirnos a reproducir la gracia del dato duro. La tirantez entre especulación metodológica e información empírica, se presenta con frecuencia en las ciencias sociales y especialmente en el estudio de los medios. A veces nos asombramos tanto con el descubrimiento personal de nuevas utilerías tecnológicas y sus apropiaciones sociales que, a cada innovación, creemos que nos encontramos ante cambios drásticos o definitorios de nuevos efectos o conductas. Entre quienes observamos estos temas es frecuente la costumbre de querer encontrar, a cada momento, transformaciones substanciales o parteaguas históricos. En el otro extremo, tenemos a nuestra disposición tantos y a veces tan contradictorios datos acerca de estas nuevas tecnologías que a veces, abrumados en ellos, nos limitamos a glosar cifras y a remachar en ellas sin ceñirlas a un contexto analítico y crítico.

El e-fragmento: basura para rebelarme
Tras esta aproximación a la subordinación y el vértigo digital, regreso al punto de inicio: los fragmentos de texto de mi autoría ajenos al sustrato, citados o sujetos a reinterpretación e integrados a un nuevo discurso, los pensaba llamar piezas. Pero en estricto sentido son párrafos o frases, habitables incluso fuera de la red (digital) y por lo tanto incluidos también en esa red todavía no encarcelada en un sistema binario que es la red del conocimiento que también opera off-line. Sin embargo pieza es una palabra armónica, utilitaria y mucho más ligada a la vida fuera de línea. De tal suerte que me pareció obsceno pervertirla en este contexto. Por ese motivo se me ocurrió inventar un término alevoso para engordar el Glosario interno del diario: e-fragmento.

¿Por qué esa palabra? Por dos razones que podrían considerarse anarquistas, o, en el mejor de los casos, arbitrarias: 1)Para contaminar con más chatarra verbal los basureros lingüísticos de los subordinados digitales que con analogías hechas al vapor construyen jergas utilitarias en las que predomina la ocurrencia, una de ellas perceptible en la manía de anteponerle la e y el guión a una gran cantidad de términos en los que está imbricada la digitalidad como e-democracia, e-gobernanza, e-gobierno, e-méxico, e-consulta, e-sexología...; y, 2)Para nombrar a un párrafo (o conjunto de párrafos o frases) dentro o fuera de línea (lo que le da una categoría diferente al criterio clasificatorio y le mete ruido a los odiosos creadores de barbarismos con un barbarismo más) que me sirva para ahondar en los propósitos reflexivos de este diario. En suma, e-fragmento: término chatarra, alevoso, de indudable subordinación digital (probablemente de mi invención en español y ajeno al sustrato) que hace referencia a uno o más contenidos semánticos dentro o fuera de línea. En Las metáforas del mundo on-line, los e-fragmentos podrán usarse como párrafos textuales o reelaborados cuando así lo juzgue conveniente y sean de mi autoría.

Hecha la advertencia anterior, aclaro que el título que le dará origen a la séptima entrada de este blog, proviene del sustrato y de algunos párrafos de un e-fragmento publicado a finales de noviembre de 2009 que me pareció necesario reelaborar con más amplitud e incluso discutir con mayor profundidad en una próxima entrega: Papel vs pantalla un dilema más allá de la apariencia.

Continuará...
Nota: El contenido de estas páginas puede utilizarse en otros contextos siempre y cuando se cite al autor, se vincule la dirección si se trata de entornos de red o se cite la fuente cuando se trate de otros formatos. David Gutiérrez Fuentes.

domingo, 25 de octubre de 2009

Glosario interno de términos y vínculos complementarios

En esta entrada encontrarás, en orden alfabético, algunos términos empleados por mí con un significado específico, así como su respectivo vínculo dentro de este ámbito o fuera de él. También iré recomendando algunos enlaces directamente relacionados con el fenómeno que me ocupa: la red. Su crecimiento será paulatino.

Glosario interno del diario

Apertura: “Capacidad del hipertexto de abrirse a otra red o a la red de redes. Si los documentos impresos son obras cerradas, completas y absolutas con un principio y un fin determinados, el hipertexto se constituye como un documento abierto y expansible. Cualquier hipertexto o parte de él puede, con el consentimiento o no del autor, ser enlazado al resto de documentos de la Web para ser integrado en la red global internet por medio de uno o varios enlaces. (María Lamarca Lapuente)

e-fragmento:
término chatarra, alevoso, de indudable subordinación digital (probablemente de mi invención en español y ajeno al sustrato) que hace referencia a uno o más contenidos semánticos dentro o fuera de línea. En Las metáforas del mundo on-line, los e-fragmentos podrán usarse como párrafos textuales o reelaborados cuando así lo juzgue conveniente y sean de mi autoría.

Nodo: unidad sensible de un documento –completo o fraccionado- de carácter textual, visual, auditivo o multimedia enlazado a otros contenidos semánticos en línea 

Subordinación digital: empleo estas palabras, o combinaciones parecidas, al referirme a usuarios o conjuntos de usuarios (entidades gubernamentales, empresas, grupos colegiados, editores de suplementos tecnológicos, locutores de radio, apologistas de la red) que emplean la tecnología, y su lenguaje derivado, de manera subordinada, sin realizar esfuerzos por encontrar analogías con el idioma en el que se expresan. En el mundo del marketing (término de subordinación pre-digital) hay una amplísima gama de subordinados digitales que producen conceptos o proyectos de trabajo escalofriantes. Más información en Las metáforas del mundo on line (6)

Sustrato: conjunto de dos revestimientos de los que proviene este “diario” y que son un:
Génesis: ensayo titulado "El libro cambia de piel" publicado por Solar Editores en un libro de varios autores llamado El libro y la nuevas tecnologías. Los editores ante el nuevo milenio y un periodo episódico. Más información en la Primera Advertencia de Las metáforas del mundo on line (1)

TIC: tecnologías de la información y la comunicación. Hay quienes le anteponen a este conjunto la letra ene y forman uno similar con las siglas, NTIC, es decir, nuevas tecnologías de la información y la comunicación; hay quienes usan mayúsculas cuando desatan las siglas, yo prefiero las minúsculas. El hecho es que si consideramos la edad de internet, por cierto también en minúsculas y redondas, y las formas vertiginosas de comunicación que se han desarrollado desde entonces, el anteponerle una N a las siglas TIC me parece discutible y en ciertos casos pretencioso o incluso ridículo. Los excesos nos pueden conducir, como en el caso del término usuario, a generar una enorme cantidad conceptos para los que ya existen palabras precisas y perdernos en discusiones de forma. O, ¿qué? ¿cada vez que surjan nuevos dispositivos y nuevas formas híbridas de comunicación, emplearemos lenguajes de subordinación digital y las llamaremos NTIC 2.0, NTIC 7.1, UNTIC (ultra novísimas tecnologías de la información y la comunicación) y así ad-infinitum?

Usuario: término que define a los actores del mundo en línea (o fuera de él como cuando escuchamos música, jugamos, escribimos o diseñamos en algún dispositivo sin estar conectados) en su multiplicidad de funciones: autores, lectores, videoastas, aficionados, profesionales, consumidores, productores, generadores de conocimiento, de intercambio social y un largo etcétera en el que también cabe toda esa terminología emergente como "nativos", "colonos", "inmigrantes digitales" y otro largo etcétera que causa confusión conceptual y pretextos para introducir términos inútiles derivados del marketing. En suma, al pan, pan y al usuario, usuario.
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Las metáforas del mundo on line (3)


Guillotina y reprogramación en algunas revistas
La guillotina que dejaron caer algunas empresas privadas, y particularmente el gobierno de Calderón, sobre varias revistas mexicanas como parte de un esquema de “ahorro múltiple” y mayor recaudación fiscal con el fin de combatir a la pobreza (nos dicen en anuncios radiofónicos y televisivos para los que no se escatiman recursos), profundizará la crisis de dispositivo (en este caso papel) por la que ya atravesaban en diversos grados algunas revistas como Letras Libres, Proceso, Zócalo y un largo étcétera que escribo en cursivas porque también incluye a la revista del mismo nombre. Con muy contadas excepciones, me temo que se trata de una crisis generalizada; crisis que, dicho sea de paso, publicaciones como El Búho sortean desde hace casi una década. Es decir, prácticamente desde su nacimiento hacia 1998. Así lo plasmé en un editorial de aniversario que sólo puede leerse en papel o PDF pues la falta de recursos le ha impedido a la revista migrar a una plataforma en línea más apegada a la lectura dinámica:desde hace más o menos un lustro las versiones PDF vinculadas a cada ejemplar pueden verse en internet. ¿Qué viene? Yo sugeriría una versión más dinámica en PHP, una página electrónica paralela a la publicación y una serie de coloquios y mesas redondas.” Es curioso, pero el dilema versión electrónica versión papel a partir de la gratuidad o del cobro en ciertos servicios no ha representado para El Búho un factor de crisis pues la versión en papel con tiraje de cinco mil ejemplares se regala. Lo cierto es que su director se esfuerza para conseguir recursos que aseguren el tiraje certificado del impreso, de acuerdo con las instancias verificadoras que exige la Secretaría de Gobernación.
Pero al margen del dispositivo (papel o pantalla), la materia prima articulante en buena parte de las publicaciones mexicanas sigue siendo el texto y eso no hay que perderlo de vista para discusiones posteriores. En este escenario de “ahorro múltiple” que se vive en 2009 y será la norma en el 2010, los recortes publicitarios emprendidos contras las revistas para que la alta burocracia siga funcionando, se suman a la tendencia de lectura en línea que ha obligado a muchas publicaciones a definir sus parámetros de programación para sus versiones alojadas en red. En el caso de etcétera y Zocalo, dos revistas especializadas en medios de comunicación, se aprecia una política editorial distinta pero con una inevitable tendencia de adaptación convergente con la lectura en línea. Y aunque se trata de una apreciación subjetiva, me parece que en etcétera esta adaptación se ha sorteado con más éxito en dos niveles: diseño y programación. Así lo dije en el sustrato aunque aquí sustituyo el vínculo por otro más referencial: “La migración ASP-PHP, le permitirá a la revista operar con una licencia de programación abierta. Esta reprogramación que implica mucho trabajo, es una necesidad que se han planteado los cuerpos editoriales de numerosas publicaciones. Y, más allá de los debates conceptuales que se libran en las páginas binarias o de papel de revistas y diarios mexicanos, el ‘cambio de piel’, es un asunto para tomarse en serio. Es más, podría apostar que las más enconadas defensas al papel como vehículo del pensamiento articulado, se han leído más en pantalla que en componentes con celulosa.”
¿Refrito o autoedición en línea?
La cita anterior me viene bien para precisar otra variable de este diario que pretende discurrir sobre la digitalidad en línea: en lo sucesivo, cuando aproveche líneas del sustrato, me daré algunos permisos: adecuarlas a su nuevo contexto prescindiendo del entrecomillado cuando resulte innecesario, modificarlas cuando lo crea conveniente y olvidarme de la secuencia que tenían en sus contextos originales. En dispositivos de papel estos recursos originan nuevas ediciones, pero en la edición para lectura en línea hay dos conceptos muy específicos denominados reusibilidad y apertura.
Reusibilidad: “capacidad que ofrece un hipertexto de volver a ‘usarse’ cuantas veces se quiera manteniendo su integridad. El hipertexto es accesible, recuperable, transmisible, transportable y replicable hasta el infinito. En el mundo hipertextual la distinción entre original y copia ha perdido su sentido, y el acceso ha desbancado a la reproducción.”
Apertura: “capacidad del hipertexto de abrirse a otra red o a la red de redes. Si los documentos impresos son obras cerradas, completas y absolutas con un principio y un fin determinados, el hipertexto se constituye como un documento abierto y expansible. Cualquier hipertexto o parte de él puede, con el consentimiento o no del autor, ser enlazado al resto de documentos de la Web para ser integrado en la red global internet por medio de uno o varios enlaces.
Las citas, aunque pertenecen a la doctora Lamarca, y así se especifica en el nodo hiepertextual a donde conduce el vínculo anterior, la retomé del blog de una estudiante universitaria para darle un sentido más explícito a esa cualidad afín con los documentos binarios abiertos y además porque después de cierto número de bytes de transferencia la dirección que aloja la tesis de doctorado sobre el hipertexto más leída en nuestro idioma www.hipertexto.info, se satura y hay que aguardar algunos días para que la página esté nuevamente disponible.
De tal manera que la reusibilidad me otorga credenciales amplias para manipular el texto del sustrato gracias las facilidades de autoedición que nos ofrece la tecnología; pero si lo anterior no resultara suficiente, hay otro punto que me permite guardar distancia de la práctica de cut and paste o posteo (en lenguaje de subordinados digitales), que la apertura me facilita: soy el autor de los párrafos que decidiré cambiar y no tengo firmado contrato de exclusividad con nadie. En este sentido, puedo hacer con mis palabras lo que me dé la gana. Además, en este ensayo existen ligas a las capas del sustrato por si algún curioso quiere seguir el itinerario semántico de las líneas transferidas y en su caso transformadas. Del cut and paste (cortar y pegar), también hablaremos en su momento puesto que no se le puede juzgar de manera dogmática. Bien empleado, lo he visto en mis hijas, cumple una función pedagógica.
El Génesis
Del génesis puedo decir que pese a su longevidad, porque más de diez años años en tecnologías de la información y comunicación, TIC, son una eternidad, algunas de mis reflexiones permanecieron vigentes, otras, en cambio, aunque resultaron rebasadas por la práctica comunicativa ligada primordialemente a la red, tenían aspectos vinculados al proceso editorial que me permitieron amplios márgenes de certidumbre en relación con las nuevas formas en las que se abre paso el pensamiento articulado. Quizá la más exacta que he visto formulada con otras palabras y en varias presentaciones de papel y digitales, incluido el libro de Jean-Francois Fogel y Bruno Patiño, La prensa sin Gutenberg fue esta: “Todas [las] modalidades de la industria editorial cambiarán radicalmente cuando la superficie contra la que aprisionó Gutenberg sus tipos móviles deje de ser el medio más frecuente de lectura. ¿Cuándo veremos este cambio? No lo sé. Pero las condiciones ya empiezan a darse. Genesis: 2001
Por cierto, si consideramos la edad de internet, más allá de las controversias de enfoque que existen para precisar el dato, el anteponerle una N a las siglas TIC me parece discutible.
Hubo un primer intento de “actualizar” aquel trabajo primario, pero se modificó cuando afronté un predicamento al que muchos de nosotros nos enfrentamos tarde o temprano: no sólo es el libro, sino el ejercicio periodístico mismo y su formato impreso, al igual que los textos científicos y muchas manifestaciones literarias y artísticas, lo que está cambiando de piel. Pero no sólo eso eso. Ojalá sólo fuera eso, hay otra serie de aspectos muy serios en torno a la red y de y desde los cuales es necesaria la discusión.
La fase episódica y las preguntas que no se formularon
Como es natural, los cambios tecnológicos en los que estamos inmersos crean en algunos una sensación de vértigo, debido velocidad con la que se gestan, y, además, porque nos están obligando a comunicarnos diferente. Con estas premisas surgió la segunda capa del sutrato, una serie de nueve artículos, no secuenciales, para el diario Crónica de hoy, pero dos preguntas centrales iban cobrando forma mientras escribía mis entregas; dos preguntas que se formulan en el mundo desde experiencias prácticas o entornos teóricos: ¿se está articulando de otras maneras el pensamiento? ¿estas nuevas formas de articulación qué traen consigo? A esos cuestionamientos se fueron agregando otros de menor calado pero necesarios dados los enfoques apologéticos con los que muchos usuarios se acercan a algunas de las facetas del mundo en línea: ¿Puede hablarse, por ejemplo, de una “poética” del Facebook? Aunque google sea el motor de búsqueda por excelencia, y una instancia visible, y al mismo tiempo, invisible, de la nueva globalización, ¿quedaremos en el desamparo conceptual si seguimos conjugando el verbo buscar en vez de googlear? ¿O enviar en lugar de twittear? Por cierto, practicar un ejercio sintético con límite de caracteres vía Twitter, ¿es un reto a nuestra capacidad de síntesis, una adicción en línea medible en tiempo-uso, una de las antesalas de la predicción apocalíptica que vaticinaba que el cambio definitivo de la cultura textual a la visual se gestaría en línea y no a través de la televisión?
Twitter
Me pareció muy interesante el recuento sobre Twitter publicado por la directora de la versión electrónica de etcétera. Al respecto, quiero decir que quizo la casualidad que yo estuviera en línea cuando se dieron las primeras noticias en radio del secuestro del vuelo 576 de Aeroméxico. Decidí entonces hacer un seguimiento empírico: rastrear los acontecimientos en “tiempo real” desde el portal de El Universal, en Google, ejecentral y mediante Twitter. Estas fueron mis conclusiones después de hora y media de pérdida inútil de tiempo: Aunque la información después tomó un cauce normal, en las primeras notas que sacó ejecentral con relación al secuestro del avión se podía leer que la liberación de rehenes en fases, indicaba que estábamos frente a secuestradores [es decir un grupo de personas] que sabían negociar, o sea, que sabían hacer bien su “trabajo”. Pero más tarde supimos que el secuestrador era un pastor boliviano que se choreó a todos con una lata de Júmex y unos foquitos navideños. La velocidad de la información puede volver esquizofrénicos a los duendes. Pero el colmo fue Twitter, que hasta las tres treinta de la tarde sólo repetía lo que decían las cadenas televisivas, la radio y los portales de noticias, en medio de los mensajes conspiracionistas de menos de 140 caracteres y uno que otro chiste bueno. No sólo eso, un tipo se enteró que lo estaban secuestrando porque su papá le habló por celular mientras seguía las noticias por televisión.
Tal vez la historia hubiera sido diferente si cerca de Josmar estuvieran uno o más usuarios de Twitter asumiendo su papel de “periodistas ciudadanos”, pero no fue así, al parecer sólo había un insoportable diputado del PT, Hernán Villatoro, que quiso charolear sin éxito, tanto o más teatrero que el tipo que vio nueves de cabeza anunciando catástrofes para México. En realidad el señor Josmar vio en la numerología cifrada de una fecha, lo que podemos ver todos los días si seguimos las noticias dentro o fuera de línea.
Lenguaje tecnokisht
Otra de las facetas más deplorables de la red, y de nuestra dependencia tecnológica, es el lenguaje tecnokisht generado a partir de la comunicación entre dispositivos móviles, gadgets (en lenguaje de subordinados digitales) particularmente el lenguaje textual emanado de la mayoría de los celulares: k en lugar de qué o que, interrogaciones que nunca se abren, acentos que nunca se ponen, enes en lugar de eñes y un glosario de caritas ridículas de carácter universal que expresan estados de ánimo, que envidiarían los seguidores de Ludoviko Zamenhof; lenguaje tecnokisht que con asombrosa frecuencia saltó a la comunicación en las redes “sociales”, los foros de opinión, la comunicación vía correo electrónico, entre otros usos del mundo en línea, a pesar de que la mayoría de sus usuarios, en muchas ocasiones, dispone de teclados con toda la simbología.
El advenimiento de la imprenta produjo una serie de convenciones que llevaron siglos, cuando se dejó de imprimir exclusivamente en latín culto, los tipos móviles se adecuaron a la plasticidad de varias lenguas e idiomas consideradas “vulgares”. El español que actualmente usamos en México es diferente al de España o de Argentina, lo cierto es que conviene preguntarnos: ¿cuánto tiempo ha de pasar para que cada idioma establezca sus nuevas condiciones de lo que hoy consideramos aberrante? Si la entrega anterior me despedí con una cita clásica de Borges, en esta ocasión me despido con una cita clásica de un modo de comunicación que cuando menos cuenta nos demos, se puede volver convencional. Se trata de una pregunta formulada por un usuario en un foro de una página de juegos
Ola, pues aber esk tengo un problema con este programa, como sabeis cuando lo instalais, os dice si kereis instalar el patrocinador, pues yo le dije k no, pero nose xk me sale la publicidad del patrocinador, weno ese es mi problema, si alguien sabe como solucionarmelo, k m lo diga xfa, k esk esto ace k se m abran muxas ventanaas mientras toy en una partida cuasandome muxo lag. Saludos”
Omitir que ese nuevo lenguaje establece también brechas digitales en el aspecto generacional y reclama y antepone su propia semántica en cualquier idioma (en la referencia se cita al "español" de España), es cerrar los ojos ante una nueva realidad: ¿veremos en el futuro médicos extendiendo recetas, investigadores redactando protocolos o ganadores de premios literarios escribiendo en lenguaje tecnokisht? De ahí la necesaria reivindicación de la complejidad del fenómeno del mundo en línea en el que por los menos se cruzan dos disciplinas: la pedagogía y la lingüística. O weno, kizá le parezca k exagero muxo
Continuará...
Nota: El contenido de estas páginas puede utilizarse en otros contextos siempre y cuando se cite al autor, se vincule la dirección si se trata de entornos de red o se cite la fuente cuando se trate de otros formatos. David Gutiérrez Fuentes.
Vínculos al pie
1) Audio, con anuncios, que recrea una entrevista realizada a Raúl Trejo Delabre y Rubén Aguilar a propósito de la guillotina publicitaria contra las revistas.

2) Si prefieres leer la entrevista, etcétera la recuperó en versión textual


lunes, 12 de octubre de 2009

Las metáforas del mundo on line (2)

En la imagen izquierda Borges escribiendo con dificultad con una pluma.
Sobre el sustrato
Una vez realizadas las advertencias, regresemos al sustrato. La primera capa se formó hace aproximadamente ocho años en un ensayo titulado El libro cambia de piel. Ahí expresé mis puntos de vista sobre una relación que a lo largo de los siglos ha presentado diversas mutaciones, sin perder su bidireccionalidad: el libro y la tecnología. A raíz de esa publicación en la que convergió el pensamiento de diversos editores, convocados por Alejandro Zénker, he mantenido intercambios de opinión con colegas, impresores y académicos, la mayoría usuarios de la red, interesados en una tendencia que parece irreversible: la circulación del libro y la prensa en soportes digitales.
Al pan, pan y al usuario, usuario.
Tengo que hacer un comentario a propósito del término usuario: me parece el más adecuado cuando hablamos de usos en red. Cabe decir que en etcétera descubrí toda una nueva terminología retomada por Alejandro Piscitelli en una entrevista concedida a Israel Piña: colonos, nativos, inmigrantes digitales que está de moda. No me convenció, o, se vale decir, no me funcionó, aunque advierto en Piscitelli cierto pragmatismo que deriva en ideas, y, a veces en ocurrencias, algunas de ellas ni siquiera planteadas por él (“no hay nada nuevo bajo el sol”, se dice, si no mal recuerdo en la charla) que podrían resultar convincentes y útiles en ciertos ámbitos. Sin embargo, y trasladando este razonamiento a otros actores ¿no le parece que la red, y más ampliamente, la digitalidad, porque hay digitalidad dentro y fuera de línea, está prefigurando en ciertos ámbitos una terminología pedante, de úsese y tírese, de mercadotecnia barata y de indudable subordinación tecnológica? Me quedo con usuario porque define a los actores del mundo en línea en su multiplicidad de funciones: autores, lectores, videoastas, aficionados, profesionales, consumidores, productores, generadores de conocimiento, de intercambio social y un largo etcétera en el que también se vislumbran nubarrones. Porque la nube, ese concepto chocante con el que ahora se define el entramado digital donde se gestiona y guarda información, no es vaporosa y blanca, sino una masa inestable en la que también hay truenos, relámpagos y arbitrariedades que atentan contra el uso social y libre de la red. Y aunque no lo comparto del todo, y, por lo tanto, no lo usaré aquí, encuentro más elementos de convergencia con el término usuario 2.0 al que se refiere Sergio Ortega Santamaría en su artículo titulado, Evolución del perfil del usuario: Usuarios 2.0.
El hipertexto de María de Jesús Lamarca y el hexágono de Borges
Esta práctica de generar nuevos conceptos (muchos de los cuales permanecen en el nivel de la ocurrencia o incluso del barbarismo) para otros que ya tienen una probada aceptación y funcionan perfectamente para explicar los “nuevos” usos de la red (y entrecomillo el término porque muchos no son nuevos, sino que están viviendo una ola expansiva con otras, llamémosle, marcas o incluso máscaras), se aplica también al hipertexto, cuyo padre conceptual, en la historia de la informática, es Ted Nelson. Incluso el término hipermedia, también acuñado por este filósofo, se puede englobar dentro de los márgenes que explican al hipertexto como concepto teórico, pues en su definición inicial estaba considerada la práctica hibrida en la que pueden converger, texto, audio, imagen fija y video interconectados.
Les propongo una breve definición para el término hipertexto que abarcaría también a la hipermedia: “texto con enlaces o conexiones a otro texto, documento, recursos o informaciones”. Esta explicación esta retomada de la tesis doctoral de María de Jesús Lamarca titulada, Hipertexto. El nuevo concepto de documento en la cultura de la imagen.
Cabe señalar que esta tesis, fiel a su objeto de estudio, se lee y actualiza en línea. Porque si de algo estoy cierto es que en esta Biblioteca de Babel, cuyos pasillos binarios contienen todos los libros y contendrán, probablemente, todos los libros posibles como lo concibió Borges en su ficción hexagonal, un excelente documento hipertextual para entender con amplitud el funcionamiento de la red y sus conceptos relacionados sin perdernos en la palabrería del marketing, es el hipertexto de la doctora Lamarca. Y por cuanto toca a la ficción de Borges, hay una coincidencia geométrica con el estudio de las redes informáticas que podríamos dejar como anecdótica, pero que ya está funcionando para concebir modelos de bibliotecas digitales.
De la ficción hexagonal a los modelos de red
En la figura 1, retomada de la sección de artículos de Dante Salatino del portal Aprender 3., se puede apreciar una imagen tridimensional muy probablemente renderizada (en lenguaje de subordinados digitales) que guarda una relación con los esquemas que se han utilizado para explicar una faceta del crecimiento de las redes peer-to-peer (ver figura 2,) descargada de la página del programador Mike Petersen, entre las cuales algunos ubican a las llamadas redes sociales. Ya me daré algún tiempo para polemizar a propósito de ese concepto que no me convence todavía.
Por lo pronto me gustaría poner fin a esta entrega citando un fragmento la Biblioteca de Babel de Jorge Luis Borges, escrita sin duda con herramientas analógicas: “El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito... La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.”
Apostilla: En youtube se puede ver íntegra la conferencia que dio Borges sobre La ceguera, retomada, después de un minucioso trabajo de revisión, en su magnífico libro Siete Noches. Entre lo que dijo Borges en aquel ciclo de conferencias que ofreció en el teatro Coliseo de Buenos Aires y lo que dejó en su libro, hay un abismo de diferencia; el mismo que hay entre la cultura textual y la cultura audiovisual.
Continuará...
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